El Estoico
Había un hombre; alto, flaco, y con bigotes tipo cuernos. Cada día, se sentaría en la esquina del Chez Jay, un café cerca de la playa del mar Mediterráneo. Siempre llevando una chistera negra, el miraría enfurecido a los clientes a detrás de su libro ajado. La gente del restaurante tenía miedo de su ropa andrajosa y trataba de evitar sus ojos fríos; no sé porque el dueño no ponía de patitas en la calle. Podía ser que el hombre añadiera emoción a una cafetería que de lo contrario era soso.
La primera vez que fui a Chez Jay era por azar. Había sido a la playa solo, esperando para una mujer que tenía mi reloj que he perdido el ultimo sabado. Me extrañaba que ella quisiera encontrarme en un area dudoso de la playa de Valencia. A primera vista me di cuenta de que ella era bella. Ella me di el reloj y yo le invitó a almorzar. Cuando caminabamos por el malecón, ella explicó que la gente de este parte de Valencia eran raros y únicos, y por eso a ella le gustaba. Esto me aclaró cuando entramos a Chez Jay y yo vi los ojos del hombre y me puse piel de gallina. Parece que el no había comido, sus huesos con poco carne y sus expresiónes impasible. Los ojos me siguieron y me captaron. Quedamos como así por largo rato, interrumpido solo por el camarero. “Este hombre es lo más triste del mundo,” él dijo, “nunca tenía una familia, un amor, ni una casa. Pienso que él queda aquí con la esperanza de atraer la atención de una persona interesada. ¡Mira! Está leyendo su libro. Eso significa que está feliz.”

reisita dijo
Hola Chica- Me gusta tu cuenta. Tengo dos correcciones para ti.
un area dudoso -- una area dudosa
En esta oracion, Si "yo" es el sujecto del verbo, la conjucación correcta es "invité".
Hasta manana!
19 Julio 2007 | 05:13 AM